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La crisis entre Venezuela y Guyana de 2023 es una crisis diplomática entre ambos países, relativa a la disputa territorial sobre la Guayana Esequiba.
El Imperio español fundó la Capitanía General de Venezuela incluyendo el territorio actualmente disputado de la Guayana Esequiba, con el cual Venezuela se quedó tras su guerra de independencia.[1] Poco después de esto, el Imperio británico colonizó Guyana transándola con Países Bajos en un acuerdo que no definía su frontera occidental, tras lo cual los británicos reclamaron el territorio en 1840 y lo invadieron en 1841, reclamando aún más territorio en 1886.[1]
Estados Unidos denunció bajo la doctrina Monroe que la frontera se había ampliado de «manera misteriosa», sugiriendo resolver el conflicto en un arbitraje internacional.[1] Ambos países fijaron sus límites en un laudo anterior de 1899 suscrito en París, donde se dictó la propiedad de Guyana sobre el territorio.[2] Sin embargo, en 1949 se reveló un memorándum del abogado estadounidense Severo Mallet-Prevost, quien fue parte de la defensa de Venezuela en el Laudo Arbitral de París, en el que denunciaba que los jueces no habían sido parciales, pues todo estaba arreglado para favorecer a Guyana.[1]
Después de eso, Venezuela firmó el Acuerdo de Ginebra en 1966 con Reino Unido antes de la independencia de Guyana, ocurrida ese mismo año, que establecía bases para una solución negociada a la disputa territorial y donde se desconocían.[2] Guyana, por su parte, argumenta que Venezuela renunció al territorio tras el Laudo de París.[3]
Tras descubrimientos de yacimientos petrolíferos, el 19 de septiembre de 2023 Guyana autorizó a seis compañías petroleras extranjeras la perforación en aguas reclamadas por Venezuela, entre esas, ExxonMobil.[4][3]
El gobierno de Nicolás Maduro promovió un referéndum consultivo para el 3 de diciembre de 2023 en el que se le plantearán cinco preguntas a la ciudadanía, entre esas, si están de acuerdo con «oponerse, por todos los medios, conforme a derecho, a la pretensión de Guyana de disponer unilateralmente de un mar pendiente por delimitar, de manera ilegal y en violación del derecho internacional» y si estarían a favor de darle la nacionalidad venezolana a los 125.000 habitantes de Guyana.[5][6][7] El gobierno ha criticado los «abusos de ExxonMobil» y del Comando sur de Estados Unidos,[7][3] desplegando una campaña de medios que ha apelado al patriotismo venezolano.[8] Por su parte, la líder de la coalición política opositora, María Corina Machado, aseguró que la soberanía no se consultaba, sino que se ejercía, y pidió suspender el referéndum para conformar un equipo nacional con la finalidad de elevar un reclamo en la Corte Internacional de Justicia.[9]
En ese contexto, el presidente de Guyana Mohammed Irfaan Ali se reunió con militares que resguardan la frontera entre ambos países y al día siguiente Guyana difundió un video donde izaba la bandera guyanesa en un acto en la montaña Pakarampa, cerca del estado Bolívar de Venezuela, donde el presidente Ali hacía un juramento de lealtad nacional.[7] Tras estos actos el ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López declaró que las Fuerzas armadas de Venezuela estarán «vigilantes permanentemente» de «cualquier acción que atente» contra la «integridad territorial», pidiéndole a la población que votara y agregando que el conflicto «por ahora» no es una guerra.[10]
El presidente brasileño Lula da Silva en la actualidad se encuentra intentando establecer una mediación entre ambos países para evitar un conflicto armado.[2] Dos equipos del Departamento de Defensa de Estados Unidos tienen previsto visitar Guyana próximamente.[7] Guyana planteó establecer bases militares extranjeras en su país.[3]